Nicolás Montero |
El
jugador de Unión Orán, nació con hipoacusia bilateral profunda y logró vencer
esa barrera a través de un implante coclear.
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Nicolás y Andrés |
Nicolás Montero es un joven de 16 años que, al igual que su hermano
“Estamos felices, ahora Nico escucha todo muy bien. En Orán es el único caso de hipoacusia que recibió un implante y funcionó”, sostuvo con felicidad Walter Montero, padre de Nicolás.
Ese único caso que representa Nico en Orán, que pasó de una hipoacusia bilateral aguda a escuchar todo tipos de sonidos, tiene una historia singular, porque llegar a concretar el tratamiento no fue fácil. “Cuando teníamos todo listo para hacer el implante me echaron del trabajo y todo cambió, se hizo cuesta arriba y pasó mucho tiempo hasta que pudimos hacerlo”, comentó Walter Montero.
“Para él es todo nuevo. Como cualquier chico de su edad, es medio reacio a usar el aparato. Sabe que le hace bien pero a veces se resiste. Hay palabras o sonidos que todavía no entiende, inclusive hay algunos que lo molestan como el ruido fuerte de una moto”, señala el padre. Al hermano de Nico la tecnología no lo ayudó. “Con Andrés no dio resultado, y como ya se operó tres veces no quiere saber nada. De todos modos dependerá de él si más adelante quiere intentarlo”, sostuvo Walter Montero.
Desde muy chico Nicolás practica básquetbol y nunca tuvo problemas de integración a la hora de ser parte de un equipo. Su pasión por ese deporte lo llevó a tener destacadas actuaciones durante su corta carrera. Actualmente forma parte del primer equipo de Unión Orán, conjunto que milita en la tercera categoría del básquetbol nacional: Torneo Federal de Básquetbol (TFB). También es integrante de la selección argentina de sordos, combinado que es de categoría libre. En la provincia no hay una selección, ya que el número de jugadores sordos es insuficiente.
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